El estado, el pueblo y la tecnología.

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Hoy en día puede ser muy sencillo sentirse abrumado por la rapidez en que se presentan los avances tecnológicos, es tanto así que en el momento en que decides innovar tus artículos o productos solo es cuestión de tiempo para que ese artículo se vuelva obsoleto y sea reemplazado por una versión mejorada.

La tecnología como herramienta de renovación puede funcionar para disminuir todos los procesos que nos brinda el sector público, esto quiere decir que mediante los avances tecnológicos, el estado podría cumplir con mayor facilidad todos los planes de evolución social, cultural, económica, entre otras.

¿Un gobierno electrónico?

El ánimo de  innovación como un instrumento eficaz para ubicar al ciudadano en el centro, hoy se considera más imperioso que nunca, pues en definitiva, esa es la particularidad de un buen gobierno y sobre todo, de uno que se suponga y quiera ser llamado gobierno abierto.

Todo este pensamiento viene dado de la premisa de que el ciudadano es el centro del universo de las acciones públicas, o sea, un gobierno abierto busca cubrir las demandas de los ciudadanos y cuando estas son satisfechas en el lapso deseado, razonable, oportuno y prudente se alcanza un nivel de satisfacción optimo.

De hecho, si contamos con la ayuda de herramientas como el gobierno electrónico, en cuestión de minutos se pueden solventar necesidades específicas, en muchos otros aspectos se pueden dar soluciones en tiempo real, un ejemplo son las consultas que se ofrecen en línea a través de los Centros de Atención.

Trabajar en conjunto para alcanzar un nuevo y mejorado esquema de vida

Hoy en día no podemos considerar la unificación de todos los servicios públicos sino afrontamos la responsabilidad ciudadana de promover el desarrollo humano en conjunto con las autoridades públicas, con un estado que aproveche la tecnología como un aliado para mejorar vidas.

No obstante, también se corre un gran riesgo del que no podemos dejar de tomar en cuenta debido a la gravedad del asunto, el hecho de que un pequeño pero significativo segmento de la población sea excluido del alcance de todos los servicios que puedan ofrecer por la ya conocida brecha digital.

En este aspecto, podemos establecer que un buen proyecto de un estado digno y honorable puede ser aquel plan conocido como “un portátil por niño”, de esta forma se puede lograr una población alfabetizada digitalmente y con un mayor acceso a todas las herramientas que nos ofrece este siglo XXI.

Todo esto nos hace consideran en todos los cambios que experimenta el mundo, retos y desafíos que nos exigen a la inmutable modernización de los instrumentos tecnológicos con los que podemos contar para dar respuestas a las necesidades del ciudadano.

Ya que hoy en día se demanda un gobierno que está más cerca de sus ciudadanos, un gobierno menos formal y más humano, que cambie sus altos niveles de burocracia por procesos generalizados que generen la simplificación de los trámites para las necesidades de los ciudadanos.